ORIGEN
El origen de la palabra protocolo viene del Griego πρωτόκολλον "Proto" (primero) y "Kollao" (pegar), denominación con que se identificaba la primera hoja pegada en un documento de Estado con las firmas que la autenticaba.
Del latín "protocolum" nombre que dieron al libro en donde se registran los documentos autenticados del Estado.
En castellano “protocolo", es el libro donde se asientan el protocolo de un registro público autenticado con la firma de la autoridad correspondiente.
Por extensión, la palabra "protocolo" se aplica a la correspondencia oficial, entre el Estados y los encargados de las relaciones diplomáticas y, en este sentido amplio se dice, que el "protocolo" es el conjunto de normas y formalismo que rigen las relaciones entre los Estados y sus representantes diplomáticos.
Según el Diccionario de la Real Academia Española, entre
otros significados, protocolo es: la
regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por
costumbre.
El protocolo se ha desarrollado a través de la historia sabiendo
que era exagerado debido a que era utilizado por el poderío militar en algunos
pueblos o por las personas de amplio poder económico; práctica aceptada por
unos y rechazada por otros los que derivaba en disputas entre los pueblos,
terminando hasta en conflictos especialmente en las Antiguas Ciudades
Orientales.
Se puede decir que el protocolo está muy lleno de
exageraciones que podríamos llamar “Vanidades humanas”.
La existencia del protocolo se ha dado desde tiempos antes de
Cristo, desde tiempos más remotos.
El protocolo nace al mismo tiempo que la sociedad, como la
necesidad de vivir en forma pacífica.
Todos los pueblos de todas las épocas fueron marcando un camino.
Esta comprobado que por medio de la educación el hombre tiene actuaciones especiales
en ceremonias y buenas maneras para comportarse, que son normas de conducta
sociales, para comunicarse y comportarse en la vida cotidiana, sin importar a
que clase social pertenezca. La buena
educación favorece a la hora de comportarse en sociedad ya que dice mucho de la
persona.
La nobleza se contempla en esa época no se lleva solamente en la sangre
sino también la la forma de comportarse ante el Rey y ante el pueblo.
Aunque muchas de las reglas solo quedan obsoletas o deban transformarse con
el paso del tiempo, la buena educación no pasa de moda ya que ser educado es
algo inherente a nuestra condición humana; nos hace más tolerantes.
En la actualidad, la pauta para la organización de eventos la da el
protocolo basado en la jerarquía de las autoridades que participarán, basándose
en las normas y conductas para las
ceremonias oficiales, militares, sociales, religiosas entre otras.